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Emory Healthcare

Los médicos del complejo hospitalario Emory Healthcare redujeron hasta un tercio los clics de su flujo de trabajo ambulatorio y ahora dedican de media un 36 por ciento menos de tiempo a completar la documentación de las historias clínicas desde su domicilio.

Emory Healthcare pone en marcha 37 flujos de trabajo para especialidades a fin de mejorar la adopción de las soluciones y reducir el tiempo que los médicos dedican a desplazarse por las historias clínicas de sus pacientes.

Los médicos del complejo hospitalario Emory Healthcare, con sede en Atlanta, Georgia (EE. UU.), han conseguido reducir hasta un tercio los clics de su flujo de trabajo ambulatorio y ahora dedican de media un 36 por ciento menos de su tiempo en completar la documentación de las historias clínicas desde su domicilio.

Dichos logros registrados recientemente se derivan de un proyecto de optimización médica implementado en más de 80 ubicaciones para pacientes ambulatorios y hospitales de cuidados agudos. Emory se embarcó en el proyecto para contrarrestar el aumento anticipado de la carga de trabajo de los médicos a raíz de la transición a la codificación CIE-10, y mitigar así la creciente frustración de los médicos al desplazarse por las historias clínicas electrónicas (HCE) no optimizadas para los flujos de trabajo individuales.

“Éramos conscientes de que la codificación en CIE-10 llevaría más tiempo y, por ello, buscábamos la mejor manera de aprovechar las TI para que nuestros flujos de trabajo fueran más eficientes”, comentó la Dra. Julie Hollberg, directora de información médica de Emory Healthcare. “Además, el trabajo duplicado, la lentitud del sistema y la falta de vistas por especialidad dentro de la historia clínica electrónica reducían el tiempo que los médicos podían dedicar a sus pacientes”.

Como parte del proyecto, Emory y Cerner registraron la actividad de cuatro de los médicos de Emory más experimentados en el uso de la HCE y contabilizaron el número de clics de sus respectivos flujos de trabajo actuales. Cerner comparó tales datos con los flujos de trabajo habilitados por las nuevas herramientas y observó una reducción media de 36 clics.

El equipo directivo de Emory inició el proyecto con una "visita de comunicación" durante la cual tuvieron la oportunidad de conversar con los 37 responsables médicos y de operaciones de los distintos departamentos. La visita tuvo como foco principal los beneficios potenciales para cada especialidad y, durante la misma, se presentaron las métricas de las que se realizaría un seguimiento.

“Al mostrarles datos que ilustran claramente los beneficios potenciales en cuanto al ahorro de tiempo, nos ganamos la confianza de nuestros médicos y conseguimos su plena implicación”, señaló Hollberg. “Para que la implementación de las TI se complete con éxito, resulta de vital importancia aunar a las personas, el proceso y la tecnología”.

Para facilitar la documentación de la historia del paciente, Emory implementó la solución de Documentación dinámica de Cerner. Dicha herramienta de documentación personalizable semiestructurada proporciona a los médicos un formato más atractivo y utilizable.

“Con la solución de Documentación dinámica y el software de reconocimiento de voz Dragon, los médicos y el personal de enfermería toman de nuevo el control de la historia del paciente”, destacó Hollberg.

Además, el equipo directivo de Emory trabajó en estrecha colaboración con el equipo de Cerner para establecer y realizar el seguimiento de una serie de mediciones específicas, a fin de evaluar los factores de éxito y detectar oportunidades de mejora. De los 36 parámetros de medición propuestos por Cerner, Emory eligió nueve.

“El trabajo con Cerner fue clave para este proyecto y Cerner fue un colaborador magnífico”, agregó Hollberg. “Nos proporcionaron infinidad de recursos técnicos y nos ayudaron a solventar los problemas que nos íbamos encontrando para cumplir los plazos establecidos”.

Ocho semanas después de la implementación, el número de clics había bajado. Asimismo, el equipo directivo de Emory observó que el nivel de adopción de la nueva tecnología era sólido: el 71 por ciento de los médicos adoptaron la nueva herramienta de documentación, la entrada de indicaciones aumentó un 74 por ciento y el uso de la transcripción se redujo un 29 por ciento.

“Hemos notado una gran mejoría”, comentó Hollberg. “Las vistas personalizadas han mejorado y facilitado los flujos de trabajo por especialidad. Además, las nuevas herramientas de documentación son más sencillas y fáciles de usar. El grado de frustración es menor y hemos observado un mayor nivel de eficiencia y satisfacción”.

Para el equipo directivo de Emory, estas mejoras recientes suponen solo la primera fase de un proyecto a largo plazo. El siguiente paso consistirá en analizar las solicitudes concretas formuladas por los médicos y que no se abordaron en esta primera fase.

“El trabajo nunca llega a su fin”, incidió Hollberg. "Aún tenemos mucho trabajo por delante para optimizar la experiencia de los profesionales asistenciales y conseguir nuestro objetivo principal: mejorar la experiencia del paciente”.